Capella de Ministrers
Carmina Burana
Fecha:
Domingo 27, julio 2025
Lugar:
Castell del Papa Luna
Hora:
22.30h
Precio:
15
Procedencia:
Comunitat Valenciana
Intérpretes

Èlia Casanova, voz

Laia Blasco, voz

Rosa García, voz

Carles Magraner, violas 

Jota Martínez, viola de rueda, laúd, platillos

Eduard Navarro, cornamusa, xeremia, laúd

David Antich, flautas 

Pau Ballester, percusiones

 

AVocal CdM 

Ignacio Lequerica, Álvaro Soto, José Vicente Balaguer, Josema Bustamante, tenores 

Antonio Sabuco, Daniel Muñoz, bajos

Programa
  1. Carmina moralia et satirica (cants morals i satírics)

CB3 Ecce torpet probitas 

CB8 Licet eger cum egrotis 

CB12 Procurans odium 

CB17 O Fortuna, velut luna statu variabilis 

Homenatge a Carl Orff 

CB19 Fas et nefas ambulant 

CB24 Iste mundus furibundus falsa prestat gaudia 

CB30 Dum iuventus floruit 

CB31 Vite perdite 

CB37 In Gedeonis area 

 

  1. Carmina amatoria (cançons d’amor) i potoria (paròdies i cants sobre la beguda)

CB63 Olim sudor Herculis 

CB73 Alte clamat Epicurus 

CB85 Veris dulcis in tempore 

CB115 Nomen a solemnibus 

CB119 Dulce solum natalis patrie 

CB151 Virent prata hiemata 

CB153 Tempus transit gelidum 

CB196 In taberna quando sumus 

CB200 Bacche, bene venies 

Capella de Ministrers

Fundada en 1987 por Carles Magraner, Capella de Ministrers es una agrupación española dedicada a la investigación y difusión de la música histórica, abarcando desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Su trabajo combina rigor musicológico con una interpretación sensible y apasionada, lo que la ha convertido en un referente de la música antigua. 

A lo largo de su trayectoria, ha ofrecido conciertos en prestigiosas salas de España como el Auditorio Nacional y el Palau de la Música de Valencia, y ha participado en festivales como el Festival Internacional de Música y Danza de Granada y el Festival de Música Antigua y Barroca de Peníscola. Su proyección internacional es destacada, con presentaciones en países como Francia, Italia, Alemania, EE.UU., China y Marruecos, actuando en espacios emblemáticos como el Metropolitan Museum de Nueva York y el BachFestival de Leipzig. 

Capella de Ministrers cuenta con una extensa discografía bajo sellos como Auvidis y cdm, el propio sello del grupo. Ha recibido múltiples galardones, incluyendo el International Classical Music Award (icma) en 2018 y 2023, el Premio Carles Santos de la Música Valenciana y la Medalla de Honor del Consell Valencià de Cultura en 2023. 

Además de su trabajo en conciertos y grabaciones, la agrupación ha incursionado en las artes escénicas, colaborando con directores, coreógrafos y músicos de renombre. Capella de Ministrers sigue comprometida con la recuperación y difusión del patrimonio musical y está consolidada como una de las formaciones más prestigiosas de su ámbito. 

Carles Magraner

Carles Magraner, reconocido violagambista y musicólogo español, es el fundador y director de Capella de Ministrers desde 1987. Su trayectoria ha estado dedicada a la investigación, recuperación y difusión del patrimonio musical histórico, con un enfoque basado en el rigor académico y la interpretación con instrumentos de época. 

Bajo su dirección, Capella de Ministrers se ha convertido en un referente de la música antigua, interpretando repertorios desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Han realizado giras internacionales por países como Francia, Alemania, Italia, EE.UU., China y Marruecos, actuando en importantes festivales y salas de concierto como el BachFestival de Leipzig y el Metropolitan Museum de Nueva York. 

Su extensa discografía, con más de 60 grabaciones bajo sellos como Auvidis y cdm, ha sido aclamada por la crítica y galardonada con premios prestigiosos como el International Classical Music Award (icma) en 2018 y 2023. También ha recibido el Premio Carles Santos de la Música Valenciana y la Medalla de Honor del Consell Valencià de Cultura en 2023. 

Además de su trabajo con Capella de Ministrers, Magraner ha colaborado con directores de escena, coreógrafos y músicos de diversas disciplinas, y ha ampliado el impacto de la música antigua en distintos ámbitos artísticos. Su labor ses clave en la difusión de la música histórica, y ha consolidado a Capella de Ministrers como una de las formaciones más prestigiosas de su género, además de reafirmar su compromiso con la recuperación del patrimonio musical para las nuevas generaciones. 

Notas al programa

Carmina Burana 

Canciones medievales del Códice Buranus (siglo XIII) 

Música medieval para rebeldes sin causa 

¿Qué objeto podría restituir mejor que cualquier otro el fermento, el entusiasmo y las contradicciones de la Edad Media de las catedrales? Para contar la historia de una época que redescubrió el pensamiento antiguo y con él las innovaciones de la ciencia a partir del enfrentamiento con la cultura islámica, y que más tarde, debido al pluralismo lingüístico y comercial generalizado, trazó fronteras en las que el extranjero era a menudo el enemigo, tal vez ese objeto podría ser uno de los manuscritos musicales más famosos del siglo XIII, el Codex Buranus. 

Esta colección de 250 canciones —popularizadas por los Carmina Burana de Orff cuando las melodías originales aún eran desconocidas— consigue hablarnos de una Edad Media exuberante y violenta a la vez, cínica y apasionada, como no podríamos conocerla de otro modo. La mera idea de reunir en una enciclopedia las diferentes formas de cantar (política, sentimental, moral, de convivencia) revela la importancia del canto como instrumento de entretenimiento, así como de enseñanza y propaganda. Ni que decir tiene que aquellos fueron los años de la gran temporada trovadoresca. 

Sin embargo, el Códice recoge canciones en latín, ocasionalmente en alemán, porque fue compilado en tiempos de Federico II, presumiblemente en el Tirol del Sur, en la frontera entre Italia y Alemania. El privilegio del latín sobre la lengua vernácula responde a la tensión internacional de la colección: no se trata de los entretenimientos de tal o cual corte, sino del mejor lirismo europeo que trasciende las fronteras, el concebido por autores vinculados a los círculos universitarios, deseosos de oponerse a la corrupción política y a la hipocresía religiosa y, al mismo tiempo, dispuestos a apreciar los placeres de la vida, la naturaleza y el sexo, poco antes de que el régimen inquisitorial de finales del siglo XIII, alimentado por el miedo al otro, los relegara inexorablemente a la manifestación del pecado. 

Pero el interés del libro reside no solo en ofrecer un fresco vital y realista de la época, sino en considerar la canción profana —que solo existía en el momento en que se interpretaba— como una creación cuya memoria puede conservarse. Hasta entonces, el único canto que siempre vivió, incluso cuando no se escuchaba, era el canto litúrgico, el único que tenía sentido plasmar en la página. De los cantos profanos quizá se acostumbraba a anotar el texto en hojas que luego se dispersarían (los cancioneros trovadorescos no se recopilaron hasta el final de esa época), imaginar la confección de todo un libro que recogiera y organizara algo tan inasible como un canto, es decir, como Fausto: «¡Attimo fermati, sei bello!». El Codex Buranus parece haber logrado esta hazaña imposible, y la historia de la música cambió desde entonces. 

Davide Daolmi