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05 de agosto de 2019

Amystis - Ecos del Parnaso, el madrigal español oculto

Amystis

El madrigal, concebido como forma poético-musical, se desarrolla de manera abrumadora —tanto en cantidad como en calidad— en Italia, desde donde irradia hacia toda Europa.

Programa

Ditimi si o no - Cristóbal de Morales (1500-1553)

Giorno felice - Diego Ortiz (c.1510-c.1570)

Ma voluntat amb la raó s'envolpa

(Madrigal XV – 1ª parte) - Joan Brudieu (1520-1591)

Plena de seny

(Madrigal XV – 2ª parte) -  Joan Brudieu (1520-1591)

Pues que no se puede hazer

(Madrigal III – 1ª parte) - Joan Brudieu (1520-1591)

Amor me tiene olvidada

(Madrigal III – 2ª parte) Joan Brudieu (1520-1591)

Ojos hermosos - Rodrigo de Ceballos (1525-1591)

¡Ay de mi sin ventura! (La Monja) - Juan Navarro (1530-1580)

Recuerde el alma dormida - Juan Navarro (1530-1580)

Tu dorado cabello - Francisco Guerrero (1528-1599)

¡Ay de mí qué’n tierra agena! - Mateo Flecha el Joven (1530-1604)

Solcai già mar crudele - Sebastián Raval (1550-1604)

Questo cor e quest’alma - Sebastián Raval (1550-1604)

Tu vuoi dolci i sospiri - Sebastián Raval (1550-1604)

En este fértil monte - Pedro Ruimonte (1565-1627)

Mentre vieni o mio sole - Pedro Valenzuela 

Voi volete ch’io muoia - Pedro Valenzuela 

La verginella - Pedro Valenzuela 

 

El madrigal, concebido como forma poético-musical, se desarrolla de manera abrumadora —tanto en cantidad como en calidad— en Italia, desde donde irradia hacia toda Europa. Los compositores franco-flamencos e ingleses tomarán el testigo de manera destacada. De hecho, son muchas las figuras principales de los siglos XVI y XVII cuya imagen es ya indisociable al madrigal. ¿Qué melómano no se ha deleitado alguna vez con los madrigales, tan descriptivos y cercanos a la atmósfera poética, de autores como Cipriano de Rore, Carlo Gesualdo, Adrian Willaert, Luca Marenzio, Jacques Arcadelt o el fecundo Claudio Monteverdi?

Todos ellos buscaron en los textos refinados de Petrarca (y por extensión los petrarquistas) y en los de otros autores como Tansillo, Tasso y Ariosto, el punto de partida para crear una simbiosis perfecta entre melos y poesía. En esta confluencia la música se pone al servicio del texto en un intento por expresar fielmente su sentido a través de la forma musical y la transcendencia de los afectos.

¿Pero llegó la influencia de este género a España? Ciertamente sí, a pesar de que fueron muy pocos los autores que publicaron sus obras bajo el título de «madrigales». No es de extrañar, debido al contacto con los principales centros madrigalísticos de Italia (Nápoles, Venecia y Roma), que fuera la Corona de Aragón la vía de entrada a la península y el principal centro proveedor de esta nueva forma de entender la música vocal, en su casi totalidad, de carácter profano. Como bien apunta el musicólogo W. H. Rubsamen:

Si al desarrollo del madrigal contribuyeron en España todos los músicos del país, no aceptaron este vocablo los castellanos y andaluces. Son madrigales de hecho, no de nombre, algunas piezas de Francisco Bernal, Juan Navarro, Rodrigo de Ceballos Francisco Guerrero, Ginés de Morata y Juan Vázquez. Los catalanes, en cambio, asumen el término escribiendo y publicando abundancia de ellos.

Este problema de nomenclatura viene dado por lo amplio del concepto madrigal, es decir, composición polifónica vocal sobre textos poéticos, sin estribillo y con música para todo el texto, el cual define su forma. Por ello muchos de los villancicos del Siglo de Oro cumplen con estos parámetros, y son madrigales disfrazados con la forma del villancico, nomenclatura que se mantuvo en virtud de una tradición multisecular que lo hizo perdurar en el tiempo con el ropaje propio de cada época. Lo curioso es que tanto los maestros de la Corona de Aragón como los compositores españoles residentes en el extranjero publicaron madrigales sin ningún reparo, al contrario que la mayoría de los músicos peninsulares.

Las primeras noticias de una publicación de madrigales en España llega en Barcelona con el autor catalán Pere Alberch i Vila, que viajó a Valencia con su tío Pere Vila y donde debió entrar en contacto con los músicos más notables de la corte del Duque de Calabria. Por desgracia, de su obra Odarum (quas vulgo madrigales appellamus) diversis linguis decantatarum, publicada en Barcelona en 1561, tan solo se conservan algunas de las voces, lo que nos hace imposible recrear las piezas.

Siguiendo la moda importada de Italia será otro catalán, Mateo Flecha el Joven, también muy vinculado a la ciudad de Valencia como carmelita, quien publicará en Venecia (1568) Il Primo Libro de Madrigali, compendio de piezas de gran sutileza técnica y matices propios del discurso madrigalístico, como son la forma musical abierta y el amplio abanico de opciones estilísticas para evocar el sentimiento poético.

Pronto se debió de hacer muy del gusto entre los músicos de la Corona de Aragón este género, en el cual podían desarrollar la esencia de su propio arte y ampliar los elementos expresivos de su alma sensible. Muestra de ellos es la publicación en Barcelona de un nuevo libro de madrigales por el maestro de capilla de la Seo de Urgel, el francés afincado en Cataluña Joan Brudieu, el cual publica madrigales en castellano y catalán e incluso llega a musicalizar textos del famoso poeta valenciano Ausiàs March.

La última de las grandes publicaciones realizadas por un maestro de la Corona de Aragón será la impresa en Amberes (1614) por el músico zaragozano Pedro Ruimonte. Su Parnaso Español, en el que se compilan tanto madrigales como villancicos, muestra en los primeros unas obras en castellano de gran calidad, descriptivas al detalle, de ritmos vivos en los que el acento prosódico confluye con el musical haciendo de estas obras, divididas en secciones según texto, no estrófico y con solución de continuidad, uno de los mayores exponentes del madrigal en España.

A pesar de lo que nos puede indicar el número de publicaciones realizadas por los compositores de la Corona de Aragón, la edición de madrigales no fue prerrogativa de ellos, sino que se extendió desde sus límites de influencia al resto de la península. Es el caso de los ya mencionados Rodrigo de Ceballos y Francisco Guerrero, así como dos de los pilares de la música española del Siglo de Oro: Diego Ortiz y Cristóbal de Morales, de los que Amystis presenta dos rarezas escritas en italiano, los únicos madrigales conocidos hasta el momento de estos dos autores.

Del mismo modo, existieron músicos españoles que vivieron en primera persona el florecer del madrigal en tierras italianas, compartiendo música y vivencias e imbuyéndose del estilo de autores tan importantes como Merulo, Zarlino o Andrea y Giovanni Gabrielli.

Uno de estos autores es el formado en el área de influencia de Venecia y Verona, Pedro Valenzuela, que fue cantor en el coro de la iglesia de san Marcos de Venecia y posteriormente en el coro de la iglesia de la Annunziata de Nápoles. Valenzuela publicó en Venecia (1578), en las imprentas de Gardano, Madrigali di Pietro Valenzola Spagnolo a cinque voci, con uno a sei et un dialogo a 8. Liber I.

El segundo de los autores españoles que emigraron a Italia fue Sebastián Raval, quien afincado en Roma publicó dos libros de madrigales de gran ingenio y enmarcados plenamente en el estilo italiano: Il Primo Libro de Madrigali a 5vv en Venecia (1593) y Madrigali a 3, 5 8vv en Roma (1595).

 

Pero como en todos los aspectos culturales, donde se producen choques estilísticos y de tradición, y donde los músicos en gran medida se convertían en itinerantes, se producen influencias recíprocas en las que, en este caso, elementos italianizantes y españoles se funden en una perfecta amalgama. Es el caso del músico italiano Stefano Limido, el cual escribió en castellano un conjunto de madrigales espirituales conservados en el archivo de la Catedral de Valladolid.

Atendiendo a este recorrido del madrigal italiano, fuertemente afincado en la Corona de Aragón, y que se irradió por toda la península, Amystis presenta con este programa un repertorio que pretende mostrar el diferente grado de asimilación del estilo italiano por los autores españoles y su fusión con la tradición puramente hispánica.

Èlia Casanova y Quiteria Muñoz, sopranos

Hugo Bolívar e Isabel Marí, altos

Jesús Navarro, tenor

José Manuel Bustamante, barítono

Giorgio Celenza, bajo

Sara Águeda, arpa

José Duce Chenoll, dirección

Programación

05/08/2019  22:30hPatio de armas del Castillo del Papa LunaProgramación 2019

Precios: 12€

Organiza

Colabora

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46002 València

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